Management, ¿intuición o razón? - Human Performance

Management, ¿intuición o razón?

BA00233Mira cuidadosamente cómo vive la gente, obtén un sentido intuitivo de lo que pueden querer y entonces ve a por ello. No hagas estudios de mercado.  Akio Morita (1921 – 1999) Co fundador de Sony   El Management nació como disciplina a mediados del siglo XX. Es muy joven pero ha “vivido” mucho durante este tiempo. Puede considerarse como una de las disciplinas modernas con mayor madurez. El Management es una más de las ciencias humanas. Interdisciplinar como la mayoría. A caballo entre la economía y la psicología, la sociología y la estrategia militar. Y como las demás ciencias (incluso la física) sabe que no será nunca más que un conjunto de hipótesis válidas de manera provisional. Siempre dispuestas para ser sustituidas por otras mejores si la evidencia falla. Y falla muy a menudo… Debido a su juventud y a este estatus de provisionalidad hay tan pocas fórmulas y tan escasas recetas en Management. Hay, eso sí, mucho  ejemplo y mucha casuística. No puedo decirte lo que funciona –dicen los gurúes del Management- sino lo que funciona bajo tales y cuales condiciones. Pero aun así –continúan- no te aseguro nada. Ni siquiera que funcione lo que te aconsejo.  En otras palabras: si haces lo que hicieron empresarios de éxito y les imitas, lo mismo acabas fracasando y arruinándote. Es más: quizá te convenga hacer todo lo contrario. El Management como la medicina, la antropología y tantas otras disciplinas humanas se estudia con el método del caso. Lo cual supone aceptar  que se trata de encontrar más que respuestas a nuestros problemas de gestión buenas preguntas sobre los mismos y tendencias estadísticas o frecuencias de acierto y error. Los mejores médicos, los mejores managers lo son porque hacen buenas preguntas y porque viven luego con una enorme cuota de incertidumbre en sus respuestas de una manera consciente y a sabiendas. Esto no quiere decir que vivamos sin reglas y leyes. Cien años de Management y gente como Drucker, Argyris, Tylor, Herzberg, Schein, Simon, Prahalad, Peters, Covey, Lewin, Mintzberg y tantos otros nos han dejado ya una enorme cantidad de ellas. Sin embargo aún con estas reglas y leyes en la mano es preciso mucho arte y no poco de intuición. Admiramos, en efecto, al médico o al Manager con “olfato”, con “ojo clínico”  para los negocios. Que saben ver oportunidades o causas de dolencias que a otros escapan aplicando las reglas y leyes de los libros de Medicina o de Management. Admiramos al líder que fuera de todo lo esperable arrastra valiéndose de evidencias que para los demás no existen. Ambos se parecen en que son personas con grandes dosis de intuición. Procesan a enorme velocidad datos y evidencias que otros ignoran, tendencias y estados de opinión que los demás no ven siquiera. Luego, eso sí, necesitan de alguien que sepa explotar lo detectado. Y si este fenómeno de la doble capacidad siempre se ha dado parece evidente que hay momentos en los que es más útil la intuición que la razón. Estos años  son de éstos. Después de años de ventaja de la regla (tiempos estables y predecibles) llegan otros en los que la intuición es más útil. Disfrutemos mientras.

2 Comentario

  • Valera Mariscal dice:

    Gracias por el artículo, me gusta el tema 🙂 .
    En este debate entre intuición y razón me gustaría introducir un aspecto interesante y es que se suele hablar de ellas como si fueran elementos diferentes pero no es así del todo.
    Lo que llamamos razonamiento suele ser un pensamiento sistematizado consiente basado en unas reglas “razonables” en muchos casos apoyadas en experiencia o principios establecidos.
    La intuición, a veces asociada a un cierto don mágico o “corazonada” no es tanto así, de echo se sabe que la intuición no surge del aire o del corazón o de la nada, es una sensación que procede de algo inconsciente en muchos casos o casi inconsciente. Pero el hecho de que parezca mágico no implica que lo sea, hay un fundamento “racional”, como en el ilusionista. Nuestro cerebro es el mago, pero los trucos se los enseña nuestro trabajo y el esfuerzo consciente. La intuición es una automatización de procesos que nuestra mente considera razonables y probados en función de los datos que obtiene de su base de datos y del medio.
    De hecho, el duende, el swing, la intuición musical, no se puede dar en alguien que no ha prestado atención en su vida a los estímulos musicales. Otra cosa es que haya existido una educación o entrenamiento formar (consciente) o informal (inconsciente).
    Las intuición aumenta con la experiencia, pero no con cualquier tipo de experiencia, sino aquella que concentra su atención en un aspecto aprende constantemente de ella. Desarrollar la intuición requiere de esfuerzo activo. Muchas veces cuando se explican las intuiciones, con modelos, reglas o teorías conscientes, muchas personas suelen afirmar “eso es de sentido común” pero el caso es que el común de las personas no lo aplica por que su pensamiento no suele trabajar así de forma automática, aunque tenga la capacidad de hacerlo cuando piensa conscientemente, con su pensamiento lento (Recomiendo leer a Daniel Kahneman sobre el tema).

    En realidad en el management, lo que se hacía en un primer tiempo era exponer de forma sistematizada y consciente lo que para algunos eran intuiciones de expertos o personas de referencia (menos conscientes por tanto difíciles de expresar y comunicar) a partir de esas “intuiciones conscientes” se van contrastando con la experiencia y ser van refinando… pero en efecto aún queda mucha magia por descubrir.

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